Nuestra última parada

Cementerio General, el más antiguo de la capital
Cementerio General, el más antiguo de la capital

Es una pregunta que muchas personas se hacen. Pero no entraremos en reflexiones filosóficas acerca del “más allá”. Aclarado esto, nos dedicamos a indagar en los diversos cementerios que hoy existen; porque la oferta hoy en día es vastísima, hay para todos los precios y gustos, y si no me cree, continúe leyendo este reportaje. 

 

Cómo no partir por el más antiguo de todos, ese que fundó el mismísimo Bernardo O’higgins el 9 de diciembre de 1821, en el otrora barrio de La Chimba.

De esta manera, penetramos al interior del camposanto y caminamos por sus calles, algunas cubiertas de vegetación, y otras áridas como el mejor sitio

eriazo. Para entender un poco cómo está distribuido el cementerio, recurrimos a Carmen Brito, encargada del aseo y ornato de un sector importante de la necrópolis. La mujer nos cuenta que este lugar que alberga a más de dos millones de personas ya fallecidas, es un tanto lóbrego, fundamentalmente por la escasez de áreas verdes al interior de él. Sin embargo, rescata, y al mismo tiempo le llama la atención, el cómo se parcela en barrios: “acá tu te das cuenta al tiro de si tienes plata, o eres pobre. Todo depende de tu sepultura, es exactamente igual que en la vida ´de verdad`” acota.

Y es que el relato de la señora Carmen no está muy alejado de la realidad. Basta sólo un recorrido por sus calles para percatarse de las más variadas formas de vida y de culto: ostentosos mausoleos y tumbas de tierra; zonas de disidentes sin adorno alguno y patios y calles (como la calle San José) donde los gitanos rinden homenaje a sus muertos con techos de género y coloridas flores de papel y plástico.

                                                                                        

Lleno de flores en algunas partes, gris y sórdido en otras, yermo en un patio y florido en otro vecino, el camposanto más antiguo de Chile es tan heterogéneo como el largo país que lo alberga.

 

Sumado a este tipo de cementerios, contamos el católico, y el Israelita, fundado en 1902. Sin embargo, a partir de la década de los ochenta, ha surgido un nuevo concepto para el descanso de las exequias. Es así, como nace el cementerio parque, importando directamente del modelo estadounidense y que responde básicamente a lo rentable que es este negocio, el negocio de la muerte.

 

Porque más que áreas verdes, lagunas con patos, aire limpio, ambiente acogedor, más que eso, lo que entregan estos cementerios es un servicio personalizado; cosa que llegado el momento del deceso de algún ser querido, uno no tenga que preocuparse más que por despedirlo y listo.

Y como todo lo traído dese afuera es rápidamente consumido en nuestro país, los cementerios parques no iban a ser la excepción a la regla. Muchos chilenos ya se han decidido por este tipo de lugares para asentar los restos de sus familiares, en ejemplo de esta inmensa mayoría es Gladys Ferguson, quien ya tiene bajo tierra a su padre y esposo. El por qué optó por este lugar lo tiene claro: “no me gustaba la oscuridad de los cementerios clásicos. Son poco hospitalarios y no dan ganas de ir a ver a nadie, acá en cambio me puedo tirar en el pasto toda la tarde y conversar largo rato” señala categóricamente.

 

Pero buscamos la explicación de un especialista, y en el portal de Internet de la carrera de periodismo de la Universidad Chile, el sociólogo de la misma casa de estudios, Hernán Villablanca considera que los funerales costosos reflejan el "afán social por aparentar". "Entregar, aunque sea en ese momento, un último esfuerzo es casi una exigencia. Por lo mismo, recurrimos a las letras doradas y esas cosas", expresó a este medio.

 

Ya en estas líneas hemos socavado en la que probablemente sea nuestra última parada. Aunque no podemos ignorar aquellos que prefieren cremarse y luego esparcir sus cenizas al mar, la tierra o simplemente depositarlas en un ánfora.

Finalmente, claro nos ha quedado que el lugar permanente de residencia de nuestros restos no es escogido al azar, pues son muchas las variables que influyen en esta decisión. Sea cual sea el caso, lo único seguro y que no podemos soslayar es nuestro final. El cual siempre será uno solo. La muerte.

 

 

Los cementerios parques atraen cada vez más almas
Los cementerios parques atraen cada vez más almas